1976 | Festival de los Pueblos Ibéricos

1976 | Festival de los Pueblos Ibéricos

En 1976, Gerardo Pérez, un estudiante segoviano de 24 años que acababa de llegar a Madrid para estudiar Derecho, pensó que sería una buena idea organizar un recital al estilo del ya legendario festival de Woodstock, celebrado en agosto de 1969 en Nueva York.  El dictador Franco había muerto sólo cinco meses atrás, y organizar un recital de estas características era prácticamente imposible entonces. De hecho, nadie, salvo él, creía que finalmente lo autorizarían.

La negociación con el Rectorado y el Ministerio de Educación no fue fácil. Obtenido el permiso del rector de la UAM, Gratiniano Nieto, que dio bajo ciertas condiciones, como celebrarlo solo durante un día o llevar todas las letras de las canciones selladas por la Dirección General de Cultura Popular y la Sociedad General de Autores; además de no hacer propaganda fuera de la Universidad Autónoma. El Recital fue organizado por la Asociación de Música de la Facultad de Derecho y los otros grupos culturales que integraban la FACUM (Federación de Asociaciones Culturales de la Universidad de Madrid).

La autorización oficial llegó un día antes del festival, pero el domingo 9 de mayo de 1976 el “Recital de los Pueblos Ibéricos” se pudo finalmente celebrar. A pesar de que no había transporte público al campus, en Cantoblanco aparecieron más de 50.000 jóvenes de todas las regiones del país para acompañar a artistas como Pi de la Serra, que rompía con su actuación un largo boicot de años, La Bullonera, Bibiano y Benedicto, Miró Casavella, Luis Pastor, La Fanega, Daniel Vega, Julia León, Elisa Serna, Fernando Unsain, Adolfo Celdrán, José Antonio Labordeta, Pablo Guerrero, Manuel, Mikel Laboa, Víctor Manuel, Raimon, Gabriel González y Fausto y Victoriano.

Los organizadores pidieron al público que no gritaran consignas políticas ni sacaran banderas para evitar la suspensión del evento –brigadas especiales y decenas de policías a caballo y en jeeps vigilaban el evento desde los montículos que rodean la vaguada del campus–. La gente respetó la recomendación durante la primera media hora, pero poco después ya ondeaban todo tipo de banderas: Euskadi, Galicia, Cataluña, Comuneros de Castilla, Andalucía, Valencia, Aragón, Frente Polisario,  la republicana,  de diversas opciones y colores políticos, y pancartas. Gritos de “amnistía” y “libertad”, claveles rojos, y globos con este mensaje: “Pan, cultura y libertad”.

Pasadas las ocho de la tarde, cuando terminó el último cantante, los universitarios recogieron hasta el último desperdicio y dejaron la hierba completamente limpia. El Recital de Pueblos Ibéricos prosiguió sin incidentes y fue un enorme éxito en un momento clave de la transición.

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